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Tomemos entonces la segunda parte de la verdadera historia: La gente la encuentra interesante. Sería muy extraño que no fuera así, ya que todo individuo hace estas preguntas acerca de sí mismo y busca las respuestas a su propio estado de ser y la verdad básica de las respuestas es observable en las conclusiones de Scientology.
Sin embargo, para hacer que esto sea “noticia” hay que hacerlo perturbador. Se pinta a las personas como secuestradas o hipnotizadas y arrastradas como víctimas involuntarias a que lean libros o escuchen.
El Mercader del Caos deja el N° 3 totalmente en paz. Es un terreno peligroso para él. La gente descubre que funciona. La prensa no haría nunca ninguna insinuación sobre la funcionalidad de Scientology, aunque en la mente de la prensa no hay duda de que sí funciona. Por eso es peligrosa: calma el entorno. Por lo tanto, cualquier tiempo empleado en convencer a la prensa de que Scientology funciona, es tiempo empleado en trastornar al reportero.
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